El taller
El lugar donde mispiezas cobran vida
Talleruco es un pequeño espacio en Cantabria donde las ideas, los materiales y diminutos fragmentos de color se transforman en piezas únicas.
Aquí conviven bocetos, herramientas, pruebas y murrinas. Cada pieza se construye despacio, mediante un proceso manual en el que la técnica y la intuición avanzan juntas.
Dónde aprendí a trabajar el material
Descubrí la arcilla polimérica durante mi etapa en la escuela de diseño, pero fue en el propio taller donde aprendí realmente a manejarla.
Poco a poco, a través de cientos de horas de experimentación, pruebas y fracasos, fui entendiendo sus posibilidades. Muchas dificultades acabaron convirtiéndose en nuevas técnicas, nuevos retos y nuevas formas de construir con color.
El taller es el lugar donde pruebo, observo y vuelvo a empezar. No todo lo que sucede en la mesa termina convertido en una pieza, pero cada intento forma parte del aprendizaje.
Materia, color y precisión
Todo empieza sobre la mesa
En el taller conviven arcilla polimérica, herramientas de corte, rodillos, bocetos, mezclas de color, piedras y pequeñas secciones de patrones.
La arcilla polimérica permite trabajar a pequeña escala con una gran precisión. Su capacidad para conservar el detalle y mezclar colores hace posible construir patrones complejos en el interior del material.
Cada herramienta cumple una función, pero son el tiempo, la observación y el trabajo manual los que terminan dando carácter a la pieza.
MI MÉTODO
Cada detalle cuenta
Cuando trabajo me transformo con el material. Me vuelvo paciente, delicada y detallista. Me empeño en materializar de la mejor manera posible las formas y los colores que tengo en la cabeza.
Cada pieza comienza con una idea, una combinación cromática o una estructura que quiero explorar. Después llegan las pruebas, la construcción del patrón, la reducción, el corte, la composición y los acabados.
No trabajo desde la repetición automática ni busco resultados exactamente iguales. Las pequeñas variaciones son parte del proceso y de la identidad de cada objeto hecho a mano.
Mi proceso de trabajo es lento, delicado, único y muy personal.
Ángela Sánchez Allende
Construir con color
Un lenguaje único
Cada pieza es una pequeña arquitectura visual que parte del color, la simetría y el ritmo.
Me interesa el equilibrio entre la geometría y la emoción, entre la repetición ordenada y la espontaneidad del gesto manual. Trabajo desde una lógica visual guiada por la intuición.
En la mesa aparecen referencias a la naturaleza, los fractales, la simetría de la biología y las formas ornamentales. Son estructuras capaces de generar profundidad, movimiento y armonía incluso antes de que podamos explicarlas racionalmente.
El color no es únicamente decoración. Es una forma de ordenar, crear contrastes y expresar aquello que una pieza quiere contar.





